El extraordinario desarrollo de la religión islámica y su influencia en la consolidación de nuevas formas de vida y de gobierno fueron el motor de un imperio que abarcó desde el Atlántico hasta el Asia Central.
A principios del siglo VII el norte y el centro de la península arábiga estaba habitados por beduinos de origen semita, que se dedicaban a la ganadería trashumante y a comerciar con sus caravanas.
En el sur, en cambio, abundaban las ciudades (muchas de ellas puertos) gobernadas por reyes y dedicadas al comercio y a la agricultura. Ésta ejercía además el papel de centros de intercambio en las rutas de las caravanas. La región se viò sometida a la doble presión persa y bizantina, por lo que los beduinos adoptaron el papel de principales intermediarios entre los imperios persa y bizantino.
Esta tradición de relaciones constantes tuvo su reflejo en la religión. La suma de judaísmo, cristianismo y politeísmo árabe constituyo la base sobre la que se asentó el monoteísmo islámico.
En los inicios de la potencia islámica, dos grandes imperios se disputaban la hegemonía del mundo conocido: Persia y Bizancio. La rapidez con que la Arabia islámica hizo desaparecer a la primera y privar a la segunda de dos de sus provincias mas ricas sorprendió a la propia comunidad mulsumana, que había iniciado las grandes conquistas como una prolongación de los sentamientos locales.
Esto ocurrió en la época de los cuatro primeros sucesores de mahoma, a los que la tradición sunní denominó “Califas ortodoxos”. Posteriormente, ya bajo el régimen omeya, las conquistas se ampliaron hasta alcanzar los límites territoriales del imperio islámico medieval.
La muerte de Mahoma en el año 632 dejó a la comunidad creyente de Medina en una posición vulnerable, pues el profeta no había dejado ninguna recomendación sobre su sucesión. Las decisiones tomadas por los hombres más cercanos a él salvaron la situación. Abú Baqr “compañero” de los primeros tiempos y quraysí de nacimiento fue elegido califa (jalifa) es decir “lugarteniente del enviado de Dios”.
Aunque su figura y poder sufrieron modificaciones, el califa sunní tenía como obligación dirigir la peregrinación y el rezo, ejercer la justicia, conducir la guerra y distribuir la limosna. La tarea más inmediata del primer califa era la consolidación de la unidad en la recién nacida comunidad mulsumana, aunque no se consiguió hasta que fueron canalizadas las fuerzas expansivas de los nómadas árabes hacia objetivos militares exteriores y más amplios. Éste fue el gran acierto y la gran tarea de los dos primeros califas.
Tomado de:
Aula en casa. Biblioteca de consulta. Caracas Venezuela. 2004.
Historia universal. Volumen 4. Barcelona España.2006.
Blog escrito por Jessika Ávila
jueves, 13 de mayo de 2010
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analisis:
ResponderEliminarEl islam es una religión monoteísta abrahámica cuya creencia se basa en el libro del Corán, el cual establece como antecedente fundamental para sus creyentes que "No hay más Dios que Alá y que Mahoma es el mensajero de Alá". Se refiere a La sumisión a Dios el Altísimo a través del monoteísmo, la obediencia y el abandono de los ídolos. El libro sagrado de esta religión es el Corán, dictado por Alá a Mahoma a través del arcángel Gabriel.
Según el Vaticano el Islam (globalmente con todas sus ramificaciones) es la religión más extendida del mundo, ya que ha superado el número de católicos y la segunda religión del mundo si se suma el número de fieles de las distintas confesiones del cristianismo.