La expansión del islam en comparación con el cristianismo o el judaísmo tuvo una expansión rápida, que tuvo lugar durante los siglos VII y VIII a través de la conversión y la conquista militar a quien debe atribuirse al La notable rapidez de la difusión de esta religión. ; de este modo, el Islam se convirtió en la tercera gran religión monoteísta, tras el judaísmo y el cristianismo. Todo ello hacía necesaria la organización social y administrativa de los nuevos territorios musulmanes.
Hacia el 650, se había constituido un Estado islámico que abarcaba Arabia, el Creciente Fértil (en esencia, la región de Mesopotamia, es decir, los actuales Irak, Irán y Siria), así como el territorio que hoy ocupan Líbano, Palestina (Israel, Cisjordania, Gaza y Jordania) y Egipto. A principios del siglo VIII, el Islam dominaba una amplia área que se extendía desde las regiones periféricas de China y la India, por el este, hasta el norte de África y casi toda la península Ibérica, por el oeste.
Mahoma atrajo al Islam a los pueblos árabes de la península Arábiga gracias a la firmeza de su carácter, a la promesa de una salvación eterna para aquellos que perecieran luchando por este credo y a los bienes materiales que conseguirían quienes triunfaran en la conquista. Los ataques aislados de las primeras etapas de esta expansión no tardaron en convertirse en auténticas guerras a gran escala, en las que imperios y naciones se rendían al poder de este nuevo fenómeno religioso, militar, político, económico y social.
La primera expansión del Islam: los califas ortodoxos. (632-661).
El 8 de junio del año 632 de nuestra era (el 13 rabí del año 11 de la Hégira o Hijra) murió Mahoma su muerte cual abrió un problema sobre quién debería ser el sucesor al frente de la religión islámica y del legado creado al amparo de ella. Ente el 632 y 661 se extiende una etapa de evolución islámica caracterizada por la elección de los denominados califas que literalmente significa sucesores, cuya función principal consistió, en teoría, en cumplir la Charia( la ley islámica) Los cuatro primeros califas o sucesores de Mahoma fueron Abu Bakr (632-634), Umar (634-644), Uthman (644-656) y Alí (656-661). Fueron elegidos entre los familiares del profeta y conquistaron Siria, Palestina, Persia, Armenia, Egipto, Libia y Trípoli.
Los cuatro primeros califas, seleccionados todos ellos por un consejo de musulmanes, serían llamados posteriormente al-Rashidun (‘bien guiados’, ‘ortodoxos’). Este calificativo fue acuñado para indicar que estos hombres eran los más fieles y virtuosos seguidores de las enseñanzas y ejemplos de Mahoma.
El primero fue Abu Bakr (632-634) , padre de Aisa, la esposa famosa del Profeta. Unió a todas las tribus de Arabia. Gobernó sólo dos años. Todos los datos señalan que fue un gran “jalifa”. Al igual que el fallecido profeta, el nuevo líder pertenecía al clan de los Quraysh. Aunque ni Abu Bakr ni ninguno de los siguientes califas reclamaron el título de profetas, eran realmente la máxima autoridad de una nueva religión que iba adquiriendo también entidad política. Abu Bakr dedicó gran parte de su reinado a aplacar las diversas rebeliones locales contra el gobierno del Islam, conocidas como las guerras de apostasía (ridda). Poco antes de tener noticia del fallecimiento de Mahoma, muchas tribus árabes habían renegado de su fidelidad al Islam en favor de nuevos profetas locales. Se trataba más de una cuestión política y económica que de una elección religiosa, puesto que las tribus renunciaron a su compromiso para alcanzar su autogobierno y evitar el pago de la zakat. Abu Bakr tomó parte en algunas de estas luchas, pero el más ilustre caudillo militar de la época fue Jalid ibn al-Walid. Las guerras de apostasía consolidaron el dominio de Medina sobre toda Arabia y la inclusión de estas tierras en el umma o comunidad del Islam.
Abu Bakr al ver que el nuevo Estado islámico era un gran objetivo para los grandes imperios de la zona, Bizantino y Persa, intento buscar una solución pacifica como marca el Corán, envió a un emisario con el fin de negociar con los imperios ya citados, pero Heraclio y Yazdgrid emperadores del imperio Bizantino y Persa respectivamente tenían otros planes para la región y para el nuevo Estado.
Tanto Abu Bakr como los sucesores de este, entendieron que la única manera de mantener al Estado y el Islam era por medio de la expansión, desde el año 632 hasta el año 660 el expansionismo musulmán estuvo bajo el mando de los califas legítimos también llamados los bien guiados; este expansionismo fue desde la mitad de la península Arábiga, al oeste lo que conocemos como Libia y hacia el este hasta Irán
Después de las guerras de apostasía, Abu Bakr decidió difundir el Islam en las regiones del norte, esto es, en los territorios que ocupan actualmente Irak y Siria. Antes del nacimiento del Islam, tanto esta área como la región mesopotámica habían sido zonas de conflictos disputadas durante más de un siglo por el Imperio bizantino y los Sasánidas de Persia. Con un ejército ya constituido a lo largo de las guerras de apostasía e inspirados por su nueva religión y la oportunidad de hacerse con importantes botines, los árabes musulmanes derrotaron a los bizantinos y a los Sasánidas, cuyas fuerzas se hallaban exhaustas por los largos años de lucha.
Los soldados de Abu Bakr conquistaron el sur de Irak, lo que suponía una amenaza para las principales ciudades persas de la cuenca del Tigris y el Éufrates, y comenzaron a avanzar hacia la Siria bizantina.Abu Bakr falleció a finales de agosto del 634 y le sucedió Umar ibn al-Juttab, Umar I.
Umar ibn al-Juttab (634-644), Umar I padre de la tercera esposa de Mahoma. Se dice que él propuso, con la expansión militar y religiosa, el término de guerra santa Umar, convertido al islam en sus primeros tiempos, había desempeñado un papel fundamental en la negociación para que los ayudantes de Medina aceptaran a Abu Bakr como primer califa. También pertenecía a la tribu de los Quraysh, adoptó el título de amir almuminin (‘jefe de los creyentes’), para indicar a los musulmanes que eran una nación en armas bajo un gobierno militar.
El primer proyecto que llevó a cabo Umar I fue la expansión del islam hacia el norte, adentrándose en territorio bizantino. Los musulmanes capturaron Damasco en septiembre del año 635 y, casi un año después, las fuerzas bizantinas, dirigidas por el emperador Heraclio I, fueron derrotadas en una contienda que marcó el final del dominio bizantino en el Creciente Fértil. Jerusalén fue tomada en el 638 y se convirtió posteriormente en la tercera ciudad islámica más importante del mundo después de Medina y La Meca.
En el nordeste, las fuerzas musulmanas alcanzaron victorias similares frente a los Sasánidas en los territorios que en la actualidad constituyen Irak. El rey persa Yazdgard III (último monarca de la dinastía Sasánida) luchó con arrojo pero, a pesar de sus amplios recursos, fue derrotado en la batalla de Qadisiyah en febrero del 637. Ctesifonte, la capital sasánida establecida en el Tigris, cayó ese mismo año. Los musulmanes avanzaron hacia el este y aproximadamente en el 642 habían conquistado la región de Juzistán, en el suroeste de la actual Irán.
Durante este tiempo, los ejércitos musulmanes que avanzaban hacia el oeste a las órdenes del general Amr ibn-al-As habían lanzado un ataque contra Egipto. Alejandría se rindió a los musulmanes en noviembre del 641. Umar I estableció un puesto militar en la que había sido ciudad romana de Babilonia, próxima al delta del Nilo, que pasó a llamarse al-Fustat y se convirtió en la primera ciudad de fundación musulmana en Egipto, así como en la precursora de El Cairo.
El tercer califa, Uthman ibn Alfán (644-656), converso temprano, fue elegido por un reducido grupo de miembros de los Qurays, después de que Umar fuera asesinado. Parecía ofrecer una esperanza para la reconciliación de las facciones de un sistema que se iba complicando con el paso de los años. Sin embargo, su política consistió en nombrar gobernadores provinciales elegidos en su propio clan, lo cual generó una oposición, tanto en Medina por parte de los hijos de los compañeros y de la esposa del Profeta (Aixa), como en Kufa y Fustat.
A algunas tribus les desagradaba el dominio de los hombres de La Meca. Un movimiento de desasosiego en Medina desembocó en el asesinato de Uthman. El asesinato de Utman tendría consecuencias históricas que llegaron, intactas, hasta nuestros días. El califa sucesor elegido, en el seno de la Guerra Civil, fue Alí.
Alí (656-661) , primo del Profeta, su hijo adoptivo y que se casaría con Fátima, hija de Mahoma. Alí había mantenido, contra viento y marea, que la sucesión del Profeta debía recaer en miembros directos de la familia y, en torno de esa tesis, se formó el Partido de Alí. En árabe Partido de Alí se escribe Shia i-Ali (chiat Ali o s i’at Ali en la simplificación) lo que generó un vocablo nuevo: el chiísmo (shiat en inglés) que tendría una inmensa repercusión sobre el futuro. En teoría el chiísmo se confronta con la Sunna (de ahí sunnies o sunnitas) que significa tradición, costumbres, usos. Históricamente el chiísmo ha tenido una connotación crítica o revolucionaria.
Sólo hay un país chiíta, como Estado, en el mundo: Irán. La mayoría essunnita. No en el caso de Irak donde el chiísmo representa el sesenta por ciento de la población. Bajo Saddam, que gobernó con la minoría sunnita, los chiíes fueron cruelmente perseguidos. La verdad es que Alí, el cuarto califa, miembro también de la tribu hachemita de Mahoma, fue, se dice, la segunda persona que se convirtió al Islam, esto es, después de Jadiya.
Su nombramiento como califa se p roduce en la Guerra Civil. Inclusive Aisa, esposa de Mahoma que tendría gran influencia (como Jadiya, Aisa proclama y revela que en los primeros días del Islam no estaban apartadas las mujeres), tomó las armas, contra Alí, al frente de un ejército por creer que no debería ser califa alguien mezclado en un crimen político.
Alí derrotó a sus opositores en Irak, en Basora (el Islam era ya un poder real en el Oriente Medio) pero, finalmente, fue asesinado en Kufa (Irak) en el año 661. Su hijo al-Hassan le sucedió durante seis meses, pero el poder, en una crisis militar y religiosa, se traspasó a su hermano Hussein. Este nieto de Mahoma pasaría a la leyenda y el mart i r i o. En efecto, en el año 680, cerc a d o por el nuevo califa (Muawiya, con lo cual la familia de los Omeyades se impone históricamente como clase
dominante) muere con sus compañeros en Kerbala.
Desde la masacre de Alí y los suyos en tierra de Irak, por la cual pasaron los soldados estadounidenses sin memoria alguna de la historia, esa tierra ha sido, hasta hoy, la tierra sagrada de los chiíes. Desde Kufa a Kerbala el chiísmo (perseguido sin cesar por Saddam Hussein temeroso de que los chiíes iraquíes se unieran al Irán
chiíta) ha hecho de esa región una región sagrada. La tumba de Alí, en el Nayaf (Irak), es centro determinante de las peregrinaciones chiíes en el Islam y, también, polo central de su división con los sunnies. ¿Los conquistadores occidentales qué supieron?
Después de Alí, y ya con Alí, el califato se traslada con Muawiya que abandonará Medina y La Meca para hacer de Damasco (Siria) su capital. Con él y sus sucesores aparece una dinastía que, históricamente, tendría una dimensión mundial: la dinastía Omeya. Los sultanes omeyades serán relevantes en la España islámica. España fue invadida en el año 711 por los árabes.
El fenómeno de la expansión ingente del islamismo debió merecer un análisis crítico importante en el mundo cristiano. No lo ha habido. Se cerró los ojos y se condenó.
REFERENCIAS
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La comunidad musulmana se podría considerar como una teocracia ya que estaba regida en función de las leyes aplicadas de las revelaciones del Corán, así como las del propio Mahoma Al fallecer Mahoma, las cuestiones relativas al gobierno que no podían resolverse recurriendo al Corán, se dirimían comparándolas con ejemplos de la vida del profeta en los que se reflejaba la voluntad de Dios.
ResponderEliminarLa primera tarea de Abu Bakr consistió en someter a los disidentes y lanzarlos después a la conquista de zonas ocupadas por los no musulmanes. Los califas rashidun eran duramente criticados por la comunidad musulmana cada vez que actuaban en función de sus propios criterios. Con el tiempo,los desacuerdos sobre los mencionados ejemplos o sobre sus posibles interpretaciones provocaron una creciente división en el seno del Islam el islam estaba profundamente vinculado a la identidad árabe. Independientemente de que Mahoma fuera árabe y de que su vida transcurriera en este entorno cultural, en el Corán se resaltaba el hecho de que la lengua utilizada era el árabe, y que la auténtica revelación fue transmitida así por Dios. Por este motivo, los primeros musulmanes se sentían orgullosos de su etnia y de su nueva religión árabe. Pero a medida que el Islam se extendió por otros pueblos, la cuestión sobre si era una religión intrínsecamente árabe se convirtió en otra fuente de conflictos en las décadas posteriores a la muerte de Mahoma.
Una de las cosas que contribuían a la conquista del Islam era el debilitamiento en que se encontraban los grandes imperios en cuanto a la corrupción sus bases ideológicas. Además La religión islámica todos se consideraban hermanos lo que daba fuerzas y unidad a los distintos pueblos que la profesaban, sostenían que luchaban contra el mal, ordenaban hacer el bien y creían en Dios, estas tres premisas les dotaron de valor y fuerzas casi milagrosas. Aparte de ello los califas eran muy tolerantes con los cristianos y los judíos además daban sustento a la ciencia y las artes, lo cual les ganó el apoyo popular de los nuevos terrtorios del califato islámico.
jose rondon
El Islam no es sólo una religión, sino también una un sistema social, sistema que apunta a un Estado teocrático, que pesa sobre las conciencias de sus adeptos y condiciona su actuación social en vistas al objetivo: su triunfo en el mundo. Rigiéndose todos los preceptos de la religión musulmana están encerrados en un libro que no sólo es su biblia (Corán) sino también su código civil, político y militar pues constituye forma de vida integrada.
ResponderEliminarLa expansión del Islam se cumple en nombre de Dios como guerra santa («jihad») contra los infieles Sólo el creyente de Ala sabe que «el Señor de los Mundos» se ha revelado para todos los hombres a través de su profeta Mahoma. Sólo el que es fiel sabe que Dios ha prometido a Su Pueblo la victoria, y a Sus guerreros el Paraíso. El que lleva al reino de los Cielos a los que mueren por su Fe, cumpliendo su mandamiento de Guerra Santa.
El Islam supone una civilización nueva, original, muy superior en todos los sentidos a la europea, que forma un imperio fuerte, con importantes y grandes ciudades.
Con todo ello lo que quiero dar a entender es que los musulmanes actuaron en función de la religión que profesaban, considero que más que la expansión territorial esta primero la expansión de la religión del Islam por el mundo el mundo entero para convertirlo en monoteísta, cuyo objetivo era fundamental y para ello era y es necesario e indispensable la guerra total y constante.
POR JOSE RONDON